sábado, 18 de janeiro de 2014

Rechazo

Ahora mismo me siento desubicada, no tengo expectativa alguna. He perdido el control de mi vida, de mi mente, de mi cuerpo... De mi corazón. Esperé un milagro, alguna señal de que me enseñase que estaba equivocada pero esa señal nunca llegó a su destino, lo que significa que me equivoqué.
No hay esperanzas para mí, he luchado toda mi vida en una batalla que desde su principio ya había perdido. Todos mis esfuerzos fueron en vano, mi cuerpo consumido por el cansancio cayó al suelo. En aquel exacto momento sentí como si estuviesen abriéndome el pecho con un cuchillo lentamente y quitando todo lo que tenía. Pero no, solamente fue una vez más la mala suerte. Un golpe bajo del destino, una crueldad del amor y un dulce abrazo de la tristeza y de la soledad...
 Otra vez más... ¿Cómo pude dejarme tanto? Me hice tantas promesas que jamás volvería a ser débil y lo soy, he intentado ser mejor persona pero ¿para qué? si sigo siendo rechazada igual. No necesito otra oportunidad, ni siquiera me has dado una... No te culpo en ningún momento la verdad, si hay algún culpable en todo esto soy yo, solamente YO.
 He pensado que por fin el destino me había sonreído, que mi vida sería distinta pero veo que me equivoqué. No sé porqué pensé que sería diferente, nunca lo es. Pero a veces nos llenamos de esperanzas hasta el límite y nos lanzamos de lleno a un pozo en el que no sabemos cual es su profundidad.
 Me siento tan estupida por creer que sería las cosas diferentes, nada cambia, nadie cambia. En un intento de mantenerme con vida dije lo que sentía, fue un error ahora que paras a pensar pero en el momento no piensas en eso, fue un intento penoso de intentar cambiar algo pero que no sirvió de nada.
 Sigo en el suelo, tirada como si no fuese nada, como si no importase a nadie. Me duele todo, una lágrima fría percorre mi megilla que empieza a estar fría, ya no siento dolor... La verdad es que ya no siento nada, mis párpados me pesan. No me da más miedo el amor, no me da más miedo estar sola, siempre lo he estado y quizás sea lo mejor. Ya no soy dueña de mis pensamientos, la dulce lágrima se cae y lentamente cierro los ojos, me despido del mundo tal cual como lo conozco y abandono mi cuerpo vacío.